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Handcuffs
Doral Chenoweth III / Dispatch
Previos residentes de Ohio y Michigan abordan una avión para empezar su viaje de regreso a sus países cortesía del gobierno estadounidense. Todos estuvieron agarrados viviendo aquí ilegalmente. Hasta ahora este año, agentes federales han enviados a más de 3.300 a casa de Ohio.

Kenny
Doral Chenoweth III / Dispatch
La oficial de enlace comunitario Kenneth Ramos almuerza en un sitio favorito en el lado Oeste. Muchos hispanos viven en su ronda. "Hay alguna gente que generalizan tanto que piensan que la comunidad hispana completa es indocumentado, y eso no es verdad", dijo Ramos.

Lado oscuro del sueño

Reforzamiento causa discrepancias en la aplicación de las leyes de inmigración

Stephanie Czekalinski y Jill Riepenhoff
THE COLUMBUS DISPATCH

La caravana de camionetas van y un autobús del alguacil bajando la carga humana en la sofocante pista de aterrizaje del aeropuerto del noroeste de Ohio.

Casi 100 inmigrantes ilegales arrastran los pies hacia el avión, esposados y con grilletes en la cintura y en los tobillos.

Ellos iban de regreso a casa, por una gentileza del Tío Sam.

Todos los que estaban involucrados en el proceso de abordaje de 45 minutos - el ayudante del alguacil, agentes federales e inmigrantes - se veían cansados o resignados a las realidades de la deportación.

Todas las semanas, la agencia de inmigración y aduanas transportan por vía aérea tantos como 127 inmigrantes que son atrapados viviendo ilegalmente en Ohio y Michigan a un pequeño pueblo en el sur de Texas.

Desde allí, los mexicanos son llevados en autobús a través de la frontera del sur. Aquellos de otros países de Latinoamérica esperan por vuelos de regreso a casa.

Hasta hace poco, la mayoría de los inmigrantes viviendo aquí ilegalmente tienen muy pocas razones para temer una deportación.

El año pasado ICE deportó acerca de 900 inmigrantes de Ohio. En lo que va de año, los agentes han enviado de regreso a casa a más de 2,800 inmigrantes. ICE dejó a Fronteras observar una deportación con la condición de que publicara detalles específicos acerca del aeropuerto, el avión, los agentes, los inmigrantes y sus destinos.

Para este vuelo a finales de julio, los deportados llegaron de diferentes cárceles del condado con agentes de inmigración y el ayudante del alguacil como escoltas.

En el aeropuerto, fueron transferidos a la custodia del servicio de los EE.UU. de Mariscales (US MarshalsService) quienes operan el avión.

Los mariscales chequean las bocas de los pasajeros, cabello y manos por si llevan con ellos algún objeto mientras que los agente de ICE y los ayudantes del alguacil llenan el avión de comida y las pertenencias de los inmigrantes. En muchos casos, la cantidad de equipaje que llevan cabe en una bolsa de basura.

El avión blanco no tiene ninguna marca o logotipo que lo identifique.

De los 99 deportados en este vuelo, 95 son hombres, la mayoría se veían menores de 35 años - todos latinos.

Los agentes no revelaron como los prisioneros terminaron en su custodia. ICE típicamente arresta a los inmigrante ilegales de sus lugares de trabajo, cárceles y/o prisiones. Algunos pueden ser criminales. Algunos pudieron haber sido arrestados por exceso de velocidad. Algunos pudieron ser arrestados cuando los agentes buscaban a otra persona.

Ahora hay más de 40 agentes de inmigración y aduanas en Ohio, a comparación de 8 el año pasado.

El costo por deportación puede ser tan alto como $6,000 por persona, dijo el vocero de ICE Greg Palmore, que está en Houston.

Algunas de las personas en los vuelos son viajeros frecuentes.

En el 2007, más de 1,800 inmigrantes nacionalmente fueron procesados criminalmente por entrar otra vez al país luego de ser deportados, el dijo.

"Veremos a algunos de ellos otra vez", dijo Rebecca Adducci, directora asistente de campo en Detroit. "Esa es la realidad."

Hasta mayo de este año, más de 3,800 personas han sido condenadas por entrar de nuevo al país ilegalmente - un crimen que puede resultar en una sentencia en una prisión federal hasta 20 años. El próximo año, la agencia de 5 años espera hacer un impacto mucho mayor. Le ha pedido al Congreso un presupuesto de $5.7 billones, en cambio de los $3.6 millones de hace cuatro años.

De ser aprobados, el presupuesto añadiría más agentes, aumento de operaciones de deportación y entrenamiento a policías locales que quieran ayudar a aplicar las leyes de inmigración.

Mensajes contradictorios

Si las autoridades federales aumentan la aplicación de las leyes, podrían enfrentarse a resistencia a nivel local.

Ohio está considerando las leyes estatales para darles autoridad a las policías locales para que apliquen parte de la ley de inmigración federal, que podría causar un aumento en las deportaciones.

Pero no todas las autoridades locales las quieren o las usaran, tendrán diferentes enfoques en diferentes comunidades.

El alcalde de Columbus Michael B. Coleman, el cree en acercarse a los latinos, no cazar a los que no tienen visa, eso haría la ciudad más segura porque trabajarían con la policía para resolver crímenes.

"No tengo al departamento de policía poniendo controles de carretera en la comunidad chequeando las identificaciones para ver si tienen documentos o no", dijo Coleman. "Y no lo vamos a hacer".

"Yo opero desde una filosofía general de tratar de unir, tratar de mantener a la gente junta para resolver los desafíos en una manera constructiva".

Unos temen que expander los poderes de la policía llevará al racismo por oficiales locales, y algunos alguaciles se preocupan de que las cárceles se abarroten.

"No creo que debamos estar haciendo el trabajo del gobierno federal", dijo el Alguacil del Condado de Franklin, Jim Karnes. "Además, si los encarcelo y se enferman, ¿quien va a pagar por eso? Tenemos demasiados problemas ocupándonos de los que son de aquí".

Pero las agencias policiales del Condado de Franklin, que utilizan la cárcel para sus prisioneros, están arrestando a más latinos por violaciones menores que a negros y blancos, de acuerdo con el análisis del Dispatch de datos obtenidos de la cárcel entre los años 2003 hasta el 2007.

Durante los últimos cinco años, 83 por ciento de los cambios en contra de los latinos fueron delitos menores, comparados con un 65 por ciento de blanco y 56 por ciento de negros.

Los abogados de la Defensa Legal de Mexicanos Americanos y el Fondo Educacional dijeron que los datos apoyan información anecdótica que recibieron de latinos en su oficina de Chicago.

Los latinos se quejan de que son más buscados y los tratan peor que a otros.

"Vemos a la policía local sintiendo que pueden tomar las cosas en sus propias manos: ‘Yo detengo a una persona, y luego llamo a ICE y esa persona podría se ilegal’", dijo Ricardo Meza, el consejero regional del grupo. "Puede ser que la persona esté aquí legalmente, y puedan tomar acciones legales en contra de la policía".

En los ojos de muchos latinos, cualquiera vistiendo un uniforme es una amenaza.

Muchos creen que el miedo es la razón por la que la policía no ha podido resolver el incendio que mató a 10 latinos en los apartamentos de Lincoln Park West en el oeste del condado de Franklin hace cuatro años.

El miedo también forzó a un hombre en el área de la ciudad universitaria que corriera y se escondiera luego que su vehiculo fuera golpeado por un carro que iba corriendo a 50 millas por hora en N. High Street en junio. La victima tenía tanto miedo de la policía porque vivía cerca de la ciudad universitaria ilegalmente que regresó a México, dijo su vecino.

En mayo, dos hermanos que estaban bebiendo trataron de escapar de un oficial de la policía de Franklin Township. El carro chocó contra un árbol, matando a los hermanos de 23 y 21 años.

Los amigos dijeron que el hermano mayor fue detenido manejando sin una licencia en marzo. Un juez le advirtió en ese momento que el seria deportado si cometiese otra violación de tráfico.

Confusión en la aplicación de la ley

Quien termina enfrentando una deportación depende mucho de cual oficial de la policía arrestó al inmigrante.

    "Nuestra directriz dice, ‘Si arrestas a alguien, le envías la información por fax a ICE’", dijo Kenneth Ramos, un oficial de enlace de la comunidad de la División de la policía de Columbus. El es uno de los siete hispanos en la policía.

"Pero es discreción de cada oficial. Si nunca han sido arrestados, les doy una cita", para que aparezcan en corte. Algunos nunca van.

Otros tienen un acercamiento más duro, llaman a los agentes federales cuando detienen a cualquiera que ellos sospechen esté viviendo aquí ilegalmente.

Mire los casos de José y David, dos mexicanos que entraron al país.

Uno fue deportado después de ser arrestado por violaciones de tráfico; el otro permaneció por años hasta que le dieron cargos por un crimen violento.

El primer encuentro de la policía con José Jesús Banda Cuellar fue en 2006. El trabajador de la construcción empujo a su esposa fuera del auto que estaba conduciendo en el lado este. Le dieron cargos por asalto y violencia domestica.

El año pasado termino en más problemas después que abusó de ella otra vez.

Preocupados por el fuerte temperamento de Cuellar, una empleada de la corte anónimamente lo reporto a ICE el pasado noviembre. "El no tiene alma y el diablo en sus ojos", dijo la empleada, quien pidió no ser identificado por miedo a algún castigo.

Nada pasó. Luego fue detenido manejando en estado de ebriedad en abril, el quinto arresto. Eso finalmente disparó su deportación en mayo.

 En cambio, los agentes rápidamente recogieron a David Chávez, quien fue arrestado por la policía de Columbus por exceso de velocidad y manejar sin licencia en mayo.

Chávez llamó a un pariente desde la cárcel del condado de Franklin para ayudarlo a pagar la fianza.

El pariente de Chávez esperó afuera de la cárcel por cuatro horas, esperando la liberación de Chávez. Nunca apareció. El pariente luego se enteró de que Chávez fue deportado a principios de julio.

"No fue un crimen serio - el no estaba conduciendo borracho", dijo el pariente, quien pidió no ser identificado porque vive en el país ilegalmente.

Corey Price, un director asistente en la oficina de Columbus de ICE, dijo que la acción fue justificada.

"El cometió un crimen", dijo Price. "Si algún oficial local o del estado le da cargos a alguien por un crimen, lo vamos a entrevistar, sin importar lo que sea".

Las prioridades de ICE son los delincuentes que son un peligro para la comunidad, pero arrestaran a las personas que cometieron ofensas menores.

"Para alguien que pasa por nuestro radar, tenemos que estar alertas de ellos y arrestarlos, u otra agencia de policías nos tiene que avisar de ellos", él dijo.

¿Quién es quien?

Cuando se trata de inmigrantes, el reto más grande de la policía es identificar a los delincuentes.

Sin una visa válida, los inmigrantes no pueden legalmente obtener una licencia de conducir de Ohio. Entonces la policía con sus equipos y datos de arrestos previos determinan quien es quien cuando ellos detienen un conductor sin licencia.

    Los asistentes de los alguaciles del Condado de Franklin lucharon el año pasado para saber la identidad de los latinos con el mismo nombre y apellido.

Uno fue detenido por manejar sin las luces encendidas. Cuando los asistentes del alguacil revisaron la información de su identificación mexicana en el sistema de crimen computarizado, encontraron que un hombre con el mismo nombre era buscado por no pagar una multa por manejar bajo estado de ebriedad en 2004.

 Los oficiales asumieron que habían detenido al hombre que era buscado por la justicia.

Sin embargo, los nombres latinos son confusos para algunos americanos porque los latinos a menudo utilizan dos nombres y dos apellidos.

El hombre que manejaba sin luces fue arrestado y enviado a la cárcel como fugitivo.

"Es injusto", dijo la esposa del hombre, quien pidió no ser identificada porque ella vive aquí ilegalmente. "No podemos obtener una identificación. Tienes que salir. Tienes que manejar".

Los oficiales de la corte usaron la licencia vencida de Wisconsin del hombre y su certificado de nacimiento de México para confirmar que no era el hombre buscado por manejar en estado de ebriedad.

Para entonces, ya había pasado 10 días en la cárcel antes de que lo dejaran libre para regresar a su casa en el lado oeste.

"Para la seguridad de los oficiales, debería alguna manera de identificar a los que detienen", dijo Henry Guzmán, director del Departamento de Seguridad publica de Ohio y el asesor de seguridad nacional del gobernador. "Hay un propósito legitimo para aplicar la ley".

Despejado para el despegue

De regreso al aeropuerto, los deportados parecían que estaban vistiendo la ropa con la que fueron arrestados.

Una mujer llevaba sandalias negras; otra pantalones de mezclilla con adornos brillantes y sandalias rosas.

Por lo menos dos hombres llevaban pantalones con diferentes capaz de pintura - se puede presumir que eran ropas de trabajo.

La mayoría llevaba pantalones de mezclilla y botas de trabajo. Un hombre, llevaba un chaleco y pantalones kaki, se veía humillado.

Le quitaron las agujetas de los zapatos y los cinturones por seguridad, algunos inmigrantes luchaban con las esposas y las cadenas de la cintura para mantener sus ropas en su lugar. A un hombre se les cayeron los pantalones, accidentalmente enseñando sus partes privadas a los observadores. Un agente gentilmente le subió gentilmente los pantalones hasta la cintura.

Un hombre mayor con pelo canoso y barba cojeaba a través de la pista con un adolescente a su lado. El chico llevaba Crocs y pantalones cortos.

Se veían como una familia yendo de vacaciones a Latinoamérica, excepto por las esposas y los grillos.

sczekalinski@dispatch.com jriepenhoff@dispatch.com


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