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Clinic
Courtney Hergesheimer / Dispatch
Médicos, enfermeras y estudiantes de medicina examinan las historias médicas de un paciente esperando un tratamiento en la Clínica Latina.

Dentist
Courtney Hergesheimer / Dispatch
Estudiantes dentales de la Universidad Estatal de Ohio Jesse Carmen, izquierda, y Kyle Huish, derecha, examinan a una paciente quien vino a un dispensario en Columbus con un dolor de diente. "Hay un número gigante de Latinos quienes nunca han visto una dentista", dijo Dr. Henry Fishbach, de Clínica Latina.

Gianella
Doral Chenoweth III / Dispatch
Gianella E. Martínez habla con una miembro de su equipo encargada del campamento de verano en el Centro Esperanza Latina, un centro comunitario para latinos en el lado Oeste de la ciudad que ella fundó en 2001.

¿ Derecho humano o derecho ciudadano?

Los contribuyentes de impuestos corren con el costo de salud de los residentes ilegales

Stephanie Czekalinski y Jill Riepenhoff
THE COLUMBUS DISPATCH

Los pacientes empiezan a alinearse mucho antes de que el dispensario gratuito cerca de la ciudad universitaria de la Universidad Ohio State abra sus puertas.

Para algunos, era su primera visita al doctor.

Para muchos, es la única manera de obtener cuidado medico rutinario porque son pobres, sin seguro y viven ilegalmente en el centro de Ohio.

"Es una algo horrible estar sin seguro medico, sin importar de donde eres", dijo el Dr. Cregg Ashcraft, director de la Clínica Latina. "Y es devastador si estas aquí sin la bendición del Tío Sam".

Doctores voluntarios, enfermeras y estudiantes de la escuela de medicina de Ohio State trabajan en la clínica sin fines de lucro, formada a finales de los noventa para servir a los latinos.

Pero su caridad podría terminar por un proyecto de ley pendiente en la asamblea legislativa de Ohio que prohibiría el uso de impuestos por dólares para pagar por cuidados médicos rutinarios para cualquiera mayor de 14 años que vive ilegalmente en el estado.

El proyecto de ley requeriría que la Clínica Latina y clínicas similares chequeen el estatus legal de sus pacientes y rechacen a aquellos sin documentos porque reciben apoyo financiero de la Universidad Ohio State, una entidad pública. Podría continuar ayudándolos si obtienen dinero de empresas privadas.

El proyecto de ley podría dejar a los inmigrantes ilegales con virtualmente una vía hacia el cuidado de la salud: la sala de emergencias.

La consecuencia sin intención, dicen los expertos del cuidado de salud, es que los hospitales y los contribuyentes terminarán pagando miles – hasta millones – de dólares, para tratar problemas graves de salud como la diabetes, presión alta o la influenza. Esas condiciones son fácilmente tratadas con prescripción que cuesta menos de $5.

Las leyes federales requieren que los hospitales traten a los pacientes en las salas de emergencia sin importar el estatus migratorio. Las leyes estatales no pueden cambiar eso.

Pero las leyes estatales pueden restringir el flujo de impuesto de dólares locales para personas buscando tratamiento preventivo.

Dejando sin chequear, condiciones tratables – diabetes, presión arterial alta o la influenza, por ejemplo – podrían convertirse en emergencias costosas. Al punto que, los hospitales, los contribuyentes y la gente con seguro medico pagaría la factura.

Muchos profesionales médicos creen que el cuidado medico debería ser expandido, no restringido, porque a la larga es más económico.

"No le puedes negar a alguien los derechos humanos básicos porque no son de tu país y no han entrado legalmente", dijo Ashcraft, quien también es un profesor asistente de la clínica de medicina de Ohio State. "Los cuidados médicos son un derecho humano básico. Esa no es la manera de parar el problema de inmigración".

Los residentes de Ohio no están tan seguros.

Más del 85 por ciento dijo en la encuesta de la Universidad de Quinnipiac el otoño pasado que no quieren beneficios financiados por el gobierno como Medicare o Medicaid expandido para incluir a más inmigrantes ilegales.

Estudios económicos a lo largo del país, muestran que los inmigrantes viviendo aquí ilegalmente probablemente ponen a prueba el sistema de impuestos. El diciembre pasado, La Oficina del Presupuesto del Congreso examinó a casi 30 estudios de impacto de la economía y encontró que lo que los inmigrantes pagan en impuestos no cubre completamente el costo del cuidado medico, la educación y los gastos de justicia criminal.

El resultado final, el director de la oficina Peter R. Orszag escribió en su sitio Web un resumen del reporte el diciembre pasado. "El resultado es probablemente un impacto negativo modesto global en los presupuestos del estado y locales".

Pero nadie ha estudiado el impacto económico en Ohio.

El Representante del Estado Courtney E. Combs, un Republicano del Condado de Butler, que está patrocinando un proyecto de ley para tomar medidas enérgicas en la inmigración ilegal, dijo que su motivación es hacer que Ohio mire el impacto y el costo.

"Necesitamos algo de discusión", el dijo. "Es el elefante en el cuarto".

En 2000, la Oficina de Censos estimó que 40,000 inmigrantes vivían en Ohio ilegalmente. En 2006, el Centro Hispano Pew estimó que la población había crecido tanto como 145,000.

Los hospitales de Ohio colectivamente han recibido casi $1 millón anualmente del fondo; California, $70 millones al año.

Otro bote de dinero federal ayuda a los hospitales a recuperar costos para los tratamientos de pobres y no asegurados, un grupo que también incluye a algunos inmigrantes.

Nadie sabe cuanto pagan los hospitales, contribuyentes y pacientes con Seguro Social para cuidar a los inmigrantes que viven ilegalmente en Ohio. Ninguna agencia u oficina rastrea el cuidado médico.

Los impuestos por dólares estatales y locales patrocinan clínicas a través de Ohio para cuidado prenatal, inmunizaciones y otros servicios médicos de rutina. La Oficina de Salud Pública de Columbus, por ejemplo, provee una selección de de cuidado médico a los residentes de la ciudad – legales o no – con un presupuesto de $47 millones.

Nacionalmente, los grupos anti-inmigrantes y pro-inmigrantes han conducido muchos estudios contradictorios de salud que apoyan sus puntos de vista.

Pero investigadores universitarios en Carolina del Norte – no parciales – encontraron que menos de 1 por ciento de los gastos de Medicaid fueron a inmigrantes viviendo allí ilegalmente. El estudio fue publicado el año pasado en el Diario de la Asociación Médica Americana.

Muchos doctores, incluido Ashcraft, dijo que las consecuencias de retener cuidado médico de inmigrantes ilegales son inmensas.

Pueden propagar enfermedades e incrementar el costo de los contribuyentes cuando las condiciones se convierten en un problema de vida o muerte. Sin cuidado prenatal, los bebes están en riesgo de problemas de desarrollo costosos. Sin insulina, los diabéticos podrían sufrir amputaciones, ceguera, fallas renales y enfermedades coronarias.

"Es triste que, en éste país con todos los recursos que tenemos, tenga que existir algo como una clínica gratuita", dijo Ashcraft, quien opera su clínica con $12,000 en becas y numerosos voluntarios. "Es insultante. Es inconmensurable".

Dando costos altos

María espera dar a luz su segundo niño en el hospital Mount Carmel West éste mes.

Como hicieron hace dos años, los contribuyentes cubrirán lo que sea que María no pueda pagar de su factura de $5,000. Ella pidió no ser completamente identificada porque teme que sus vecinos contacten a los agentes de inmigración.

A pesar de que el esposo de María trabaja un trabajo a tiempo completo en una fabrica y paga impuestos, no tiene seguro medico. La pareja se mudó de México hace seis años.

Mount Carmel, con una proximidad a dos de los más grandes vecindarios de latinos en el condado de Franklin, es el epicentro de la natalidad. Desde 2000, el número hispanos nacido en los EE.UU. se ha duplicado mientras que los nacimientos de blancos y negros ha disminuido un poco. Nadie sabe cuantos de estos nacimientos han sido de madres sin visas, pero muchos de los niños fueron nacidos de familias de pocos ingresos.

El número de niños hispanos que reciben ayuda médica financiada por el gobierno en el condado de Franklin se ha cuadruplicado desde 2000, a más de 8,600.

Medicaid es disponible para cualquier niño nacido en los EE.UU. de una familia pobre. Los niños que vinieron con sus padres ilegalmente a los Estados Unidos no califican.

En adición a Medicaid, la hija de María de dos años y el bebe que espera – ciudadanos americanos por nacimiento – reciben ayuda del Programa de Nutrición para Mujeres, Infantes y Niños, llamado comúnmente WIC.

Durante los pasados 10 años, el número de mujeres hispanas y niños en el Condado de Franklin que son parte de WIC han incrementado multiplicándose a más de 5,300. Una vez que el niño cumple 5, ya no son elegibles para los suplementos alimenticios.

En ambos programas, nadie chequea la ciudadanía de los padres.

La cobertura de Medicaid para los dos niños de María costará aproximadamente $3,800 al año por cuidado pediátrico de rutina e inmunizaciones. El recién nacido de María recibirá acerca de $1,430 en beneficios de WIC durante el primer año de vida. Su hija mayor recibirá acerca de $480 al año en productos lácteos.

Todo junto, los niños de María recibirán casi un valor de $6,000 en ayuda. Y eso si ambos son saludables.

María no entiende que mientras estos programas son gratis para ella, tienen un costo para los contribuyentes.

"Yo aplique como todos los americanos", dijo María. "El hospital te conecta con todo: WIC, Medicaid".

Los defensores por la aplicación de las leyes de inmigración más severas llaman a la gente como María carga para los contribuyentes. Si los padres no estuvieran viviendo aquí ilegalmente, los niños no estarían obteniendo asistencia pública.

Algunos latinos, sin embargo, declinan cualquier ayuda pública porque temen que cause que cuando apliquen para futuras visas se las nieguen, dijo Gianella Martínez, director ejecutivo del Centro Esperanza Latina, un centro comunitario del lado oeste.

"No quieren en su registro que hayan recibido algo, incluyendo WIC", ella dijo.

Sin esos beneficios, sin embargo, los niños de María serán empujados más a la pobreza.

Evitando desastre

Los latinos esperando por la clínica gratis cerca de la ciudad universitaria de OSU que abrirá en una suave noche de verano estaban allí porque muy pocos lugares hay donde puedan obtener prescripciones para la tos, remover verrugas o curarles una herida.

Para muchos de ellos, el tratamiento para esas condiciones inofensivas, terminan salvándoles la vida. Los doctores muchas veces descubren problemas de salud mucho más serios cuando les curan los problemas menores.

"La mayoría de las personas que vemos están más enfermas de lo que deberían, pero también vemos a un numero más grande de personas que no tienen ningún síntoma", dijo Ashcraft.

Si no hubiese sido por una caída en una construcción, un joven mexicano hubiese terminado en la sala de emergencia, muy enfermo. Fue a la clínica quejándose de un dolor de espalda. Pruebas en la azúcar en la sangre detectaron diabetes.

"Estaba muy alta", dijo Ashcraft. "él se había sentido mal por un largo tiempo, pero no tenia ningún lugar a donde ir".

 En retrospectiva, el hombre en sus veintes estaba tan enfermo que debió haber ido a la sala de emergencias, dijo Ashcraft.

Los mexicanos tienen tendencia a la diabetes así como los negros son susceptibles a la depranocitosis.

El Departamento de Salud de Ohio estimó el año pasado que el diagnóstico de diabetes es casi 9 por ciento de la población hispana en el estado entre 2005 y 2007, comparado con el 7 por ciento de los blancos.

Pero Ashcraft sospecha que hay números más grandes de mexicanos caminando sin ser diagnosticados – una bomba de tiempo.

La diabetes sin tratamiento es catastrófica, cara y potencialmente mortal. Puede llevar a ceguera, falla renal, infartos y gangrena. Esos pacientes típicamente terminan en la sala de emergencia. Si no tienen seguro, los contribuyentes y todos lo que tengan seguro medico están enganchados a ésta deuda.

"Tenemos ésta población de alto riesgo, que tiene innumerables barreras a estos recursos", dijo Ashcraft. "Es también un problema para la comunidad entera porque los costos de las complicaciones son astronómicos en proporción con el costo de la prevención".

La diabetes puede ser generalmente controlada con un suministro de $5 al mes por pastillas o $70 de insulina. En comparación, la diálisis de riñones por un mes puede costar $120,000.

Dos semanas después de su diagnostico, el trabajador de construcción regresó a la clínica para una nueva prueba de glucosa. El ha estado fielmente tomando sus pastillas de $5 mensuales.

"Ahora regresa una hermosa azúcar en la sangre", dijo Ashcraft.

Su diabetes ahora sería muy extraño que lo llevara a la sala de emergencias o que le cueste a los contribuyentes miles de dólares en limpiarle la sangre, resucitar su corazón o apuntarle una pierna.

sczekalinski@dispatch.com
jriepenhoff@dispatch.com

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