
Leonardo Carrizo / Para The Dispatch
José, un chef en Tulsa, considera devolverse a México después de 12 años en los EE.UU. por causa de la nueva ley migratoria en Oklahoma. “No entiendo porque (los estadounidense) dicen que no quieren a los ilegales cuando los necesitan”.

Leonardo Carrizo / Para The Dispatch
Trabajadores hispanos, como estos constructores de viviendas, mantienen la economía de Oklahoma a flote, pero defensores de la nueva ley migratoria dicen que los trabajadores, quienes están ilegalmente, toman los trabajos de los estadounidenses.
Detrás de la serie
The Dispatch se unió con el periódico semanal gratuito Fronteras de la Noticia para producir División Americana | Las medidas enérgicas de inmigración.
Los reporteros de proyectos del Dispatch Todd Jones y Jill Riepenhoff trabajaron junto con la editora de Fronteras Stephanie Czekalinski en la serie de cuatro días.
Otros contribuyentes:
Fotógrafos: Doral Chenoweth III y Courtney Hergesheimer de The Dispatch y el fotógrafo independiente Leonardo Carrizo
Editor de proyectos: Doug Haddix
Editor de noticias: Alan D. Miller
Editor asistente: Kirk Arnott
Foto editor: Craig Holman
Diseñador de página: Tom Rinderle
Artista gráfico: Tom Baker and Aaron Harden
Editor de info-gráficos: Nancy Wygle
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LUNES en línea o el 17 de septiembre en Fronteras de la Noticia: Las agencias federales están impedidas por la ley de verificar la información para identificar trabajadores indocumentados.
MARTES en línea o el 24 de septiembre en Fronteras de la Noticia: Cuidado medico gratuito para inmigrantes ilegales enciende un debate sobre derechos humanos versus derechos ciudadanos.
MIERCOLES en línea o el 1 de octubre en Fronteras de la Noticia: Disparejo cumplimiento de la ley permite a inmigrantes ilegales vivir aquí ilegalmente mientras otros son deportados.
- Crisis de identidad
La ley prohíbe a las agencias federales que chequean los números de seguro social - Trabajando ilegalmente
- Cifras
- Tomando la delantera
- Empleos suspendidos en una balanza durante debate de inmigración
¿Los trabajadores ilegales ayudan o lastiman la economía de América? - Detrás de la serie
Empleos suspendidos en una balanza durante debate de inmigración
¿Los trabajadores ilegales ayudan o lastiman la economía de América?
Todd JonesTHE COLUMBUS DISPATCH
TULSA, Okla. -- Un equipo de trabajo ágil es necesario en la cocina caliente y conglomerada de un restaurante familiar cerca de la rampa de la autopista.
Un grupo de caras morenas – el cocinero principal José, su esposa, padres, dos hermanos y hermanas cocinaron la comida americana en la colmena hümeda.
En el medio del caos controlado estaba Teri Kidd, la dueña blanca del restaurante, deleitándose con el dulce aroma del pan recién horneado.
"No son sólo trabajadores", dijo de sus ocupados empleados. "Ellos han estado por ocho años, y son como nuestra familia".
Aun metida dentro de la relación cercana de los negocios con la ley de inmigración de Oklahoma considerada la más fuerte del país – y un modelo de ley en otros estados, incluyendo Ohio.
The Dispatch no está utilizando nombres completos de los inmigrantes ilegales o identificando sus lugares de trabajo porque las autoridades federales han indicado que ellos podrían deportar a cualquiera identificado por el periódico.
Las medidas enérgicas dejó a la familia de José – ninguno de ellos ciudadanos americanos – considerando huir del estado. "Todos están listos para irse", dijo José.
Y eso preocupa a Kidd, una orgullosa autoproclamada, republicana conservadora.
"Si se tienen que ir, eso probablemente cerrara las puertas de mi negocio", ella dijo. "No podré encontrar ayuda. Nosotros los americanos, vivimos del esfuerzo de los inmigrantes".
Los que apoyan la ley de inmigración de Oklahoma rechazan ese tipo de comentarios, pero los líderes de negocios se unieron con la Cámara de Comercio de los Estados Unidos para introducir una demanda que la derroque.
En junio, un juez federal hizo püblico un mandamiento judicial preliminar bloqueando parte de la ley que se espera tome efecto el 1 de julio que requerirá que los empleados verifiquen el estatus de residencia de los trabajadores. Una corte federal de apelaciones eventualmente decidirá la constitucionalidad de la ley de Oklahoma.
Si los legisladores de Ohio esperan respuestas de parte de Oklahoma acerca de promulgar la reforma migratoria, ellos encontrarán solo reacciones negativas de parte de los empresarios.
El Departamento de Comercio de Oklahoma todavía no ha mostrado datos relacionados con la ley, y la oficina del tesorero del estado reportó ninguna clara tendencia en la recolección de impuestos por ventas desde que tomó efecto el noviembre pasado.
Hay muchos negocios abandonados con ventanas selladas en la parte del este de Tulsa, donde La Cámara de Comercio de los Hispanos de la ciudad estima que 25,000 latinos se han ido en el año pasado.
Y aun el Departamento del Trabajo reportó que el índice de desempleo bajó más de un punto del 3.1 por ciento desde mayo 2007 hasta marzo 2008. Sólo otros tres estados tienen un índice tan bajo de desempleo.
"(La ley) ha dejado libres más puestos de trabajo para ciudadanos americanos. Los índices de salarios y beneficios han aumentado", dijo el representante Randy Terrill, quien escribió la ley de inmigración de Oklahoma.
Algunos economistas le acreditan el bajo desempleo al auge del petróleo y mínimos efectos por la crisis en bienes raíces, no por la ley de inmigración.
En marzo, La Asociación de Banqueros de Oklahoma estimó que si 50,000 inmigrantes dejaban Oklahoma, el estado perdería acerca de $1.8 billones anuales en salarios y productividad. Terrill dijo que el reporte era defectuoso.
Estoy satisfecho con el estudio que hicimos, pero no vemos nuestro estudio como el final o el mejor", dijo Kyle Dean, presidente del Grupo de Economía de Impacto en Edmond, Oklahoma, que realizaron el estudio. "Lo vemos como el comienzo de una discusión".
Ninguno de estos estudios fue realizado mientras la legislación navegaba por la asamblea legislativa de Oklahoma.
"Por cualquier razón, la comunidad empresarial se mantuvo silenciosa con respecto a esto y pensó que no les afectaría", dijo el Senador del estado Harry Coates, el ünico Republicano que votó en contra de la ley. "De lo que ellos no se dieron cuenta fue que sacamos a los trabajadores que están aquí legalmente. Ese es el problema".
El año pasado, el Reporte de la Fuerzas Trabajadoras en los Asuntos de Inmigración Ilegal en Oklahoma - un cuerpo creado por el Senado del estado para estudiar el problema – dijo que no habría un aumento en trabajadores nacidos en el estado entre 25 a 54 años.
"Definitivamente necesitamos trabajadores", dijo Paul Kane, vicepresidente ejecutivo de la Asociación de Constructores de la Gran Tulsa. "Ya estábamos experimentando un déficit de trabajadores antes de que aprobaran la ley de inmigración".
Así como la ley se ha interpuesto entre Terri Kidd y sus trabajadores del restaurante, los residentes de Oklahoma se mantienen divididos en si los trabajadores indocumentados llenan un vacío en los lugares de trabajo o si causan uno.
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El negocio de estructuras de construcción es bueno para John Tillman, pero le preocupa que la ley baje sus ingresos monetarios.
"Si la mitad de mi equipo de trabajo se va, eso me afectaría mucho", dice el dueño de Construcciones Jet.
Cerca, estaba su equipo de trabajo ocupado construyendo una casa en un vecindario de clase alta en Edmond, en el norte de la ciudad de Oklahoma.
Ocho hombres cortaban y clavaban madera bajo el sol ardiente. Siete eran hispanos.
"No puedo encontrar a ningün hombre blanco que quiera trabajar", dijo Tillman de 41, que es blanco. "Yo los pruebo. Van por unos días y no regresan."
De regreso en Tulsa, este comentario hizo que a Ron Dampf e rechinaran los dientes.
"Eso es una estupidez", dijo el dueño retirado de la compañía de construcción. "Puedes encontrar ciudadanos americanos. Les pagas un salario decente y te tumban la puerta de tu casa para trabajar para ti. ¿Quienes cosechan los beneficios de los inmigrantes ilegales? El contratista codicioso".
Dampf, de 60 años, cerró su negocio de construcción, Sistemas Comerciales, y se retiró en enero. Los contratos de trabajo seguían yendo a otras compañías que Dampf dijo podían ofrecer precios más baratos y que empleaban trabajadores indocumentados para mano de obras más barata.
Hace cuatro años, Sistemas Comerciales tenía 32 empleados. Dampf se rehusaba a emplear inmigrantes ilegales.
El año pasado su compañía tenía cuatro empleados.
"No es acerca de la raza", el dijo. "No es por ser un intolerante. Es el simple hecho de que estos contratistas están quebrantando las leyes y aprovechándose de los inmigrantes como mano de obra de esclavos. Escuche a un contratista decir, 'Si uno se lastima lo envío a México y me busco a otro'.
"Mi abuelo, mi padre y yo trabajamos como perros en una industria que era nuestro orgullo y era rentable. Ahora, no tengo un perro en la pelea".
Algunos partidarios de la ley de inmigración de Oklahoma enmarcaron su pelea en contra de la inmigración ilegal en más que términos monetarios.
"Es acerca de la inmoralidad de emplear mano de obra económica, personas ilegales, mano de obra esclava", dijo Terrill. "Lo redujeron a los grandes negocios y las cámaras de comercio están tratando de preservar un fondo de mano de obra ilegal para mantener costos bajos".
Eso es un mito, dice la Asociación de Constructores de Viviendas de la Gran Tulsa.
"La verdad es, yo he hablado con docenas de constructores quienes dicen que sus trabajadores no ganan salarios menos de lo mínimo", dijo Kane, el jefe ejecutivo de la asociación. "Ellos pagan de 10 a 12 dólares (la hora) por barrer los pisos.
"La ünica causa por la cual los costos de la mano de obra son tan altos es por la oferta y demanda. Eso es Economía 101", dijo. "Es fácil ir diciendo palabras que enardecen y acusaciones".
Los granjeros en la parte oeste de Oklahoma no necesitan retórica. Necesitan trabajadores.
Antes de que la ley fuera aprobada, la falta de trabajadores ocasionó que Bob Ramming cambiara su granja de sandias – su principal cultivo por 15 años – por trigo y semillas de soya, cultivos que pueden ser cosechados por maquinaria.
"No puedes conseguir ciudadanos americanos que hagan este tipo de trabajo", dijo Ramming. "Puedes publicitar y hacer lo que quieras, pero no van a trabajar en los campos, en el calor".
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La Plaza Santa Cecilia, fue una vez un lugar vibrante de reunión para inmigrantes en el este de Tulsa, se veía como un cadáver de comercio defectuoso en abril, menos de un año después de que se rebosaba con negocios.
"Después de la ley, todo se ha venido abajo", dijo Simón Navarro, dueño de una farmacia y una tienda de envío de dinero en la Plaza Santa Cecilia. "Todos quieren vender sus negocios".
Navarro, de 54 años se rehüsa en irse a pesar de que las ventas de su farmacia han bajado en un 50 por ciento y sus clientes del servicio de envío de dinero, que generalmente envían dinero a su familia a sus países de origen, han bajado de 500 a 250 en este pasado año.
Otros en el centro comercial se preguntan si podrán recuperarse.
"Mi negocio ha caído en un 80 por ciento", dijo María Rivas, dueña de la peluquería Lupita. "La gente se ha ido de Tulsa, y las personas que se han quedado aquí, tienen miedo de salir. No quieren gastar dinero porque a lo mejor tienen que irse".
La Cámara de Comercio de Hispanos de la Gran Tulsa estima que hasta un 25,000 de inmigrantes se ha ido del condado de Tulsa, causando que los negocios caigan en un 40 por ciento en las comunidades latinas.
"Cuando el estado aprueba una ley que ahuyenta a tus clientes, terminas sufriendo", dijo el Director Ejecutivo de la cámara Francisco Treviño.
El chef del restaurante Kidd's, a unas pocas millas del centro comercial, sabe muy bien como la ley de Oklahoma afectó algunos negocios.
José, el chef principal, ha hecho tanto dinero trabajando por los ocho ültimos anos en el restaurante que puede comprarse tres carros y tres casas en Tulsa.
"Yo escuché al comentador de noticias del canal Fox, Bill O'Reilly y la gente dice que le pagamos $2 o $3 la hora. Es una mentira", dijo Kidd. "José hace tanto dinero como mi esposo, que está en el negocio de la construcción haciendo $15 la hora".
Mientras vive en las sombras, José ha gastado más de $5,000 tratando de ajustar su estatus legal desde que vino desde México en 1996.
"Los Estados Unidos me han dado trabajo, pero no me da la oportunidad de arreglar mis papeles", el dijo. "¿Quien no quiere estar legal? Todos los hispanos quieren estar legalmente en el país, pero necesitamos oportunidades para cambiar nuestro estatus, y hacernos legal".
Sin inmutarse, José y su hermano invirtieron $49,000 para abrir su propio restaurante, El Fogón Café, en agosto de 2007.
Mal momento.
La ley de inmigración de Oklahoma se hizo efectiva hace tres meses, causando miles de clientes potenciales huir del estado.
José y su hermano cerraron su restaurante en febrero y ahora no trabajan dos trabajos a tiempo completo a uno solo en el restaurante Kidd's.
"Cuando aprobaron la ley, se rompió el sueño, y todo se fue a la basura", José dijo.
Ahora toda su familia está considerando mudarse a México.
Y eso puede dejar a su jefa sin trabajadores.
"¿Qué puedo hacer para conseguir mano de obra?", se preguntó Kidd. "La comunidad hispana hace trabajos que los americanos no quieren hacer. Estamos mal acostumbrados. ¿Quieres regresar y trabajar en la plancha caliente y lavar los platos?".
El fotógrafo independiente Leonardo Carrizo sirvió de intérprete para las entrevistas con las fuentes hispano hablantes.